En su definitiva obra sobre el rumor, Allport y Postman señalan que un gran tráfico de rumores surge de algo tan poco complicado como el deseo de una conversación interesante y el disfrute de un chisme picante o poco usual. Sin embargo, una persona se inclina más a recordar y a extender un rumor si éste sirve para aliviar, justificar y explicar sus tensiones emocionales. La gente a quien desagradan los republicanos, que odia a los negros o teme a los comunistas, recordará y repetirá rumores dañinos para estos grupos.
El rumor cambia constantemente a medida que se extiende, ya que sus portadores lo desfiguran inconscientemente para adaptarlo a la forma que mejor ratifique sus antagonismos. Los individuos aceptan y dan pábulo a un rumor, sin someterlo a crítica alguna, si encaja en su patrón de preferencias y desagrados, o si le proporciona una explicación emocionalmente satisfactoria de algún fenómeno que les preocupe.[1]
Procesos asociados a la transmisión de rumores
El proceso mediante el cual se construyen las representaciones sociales tiene más que un simple parecido pasajero con la manera en que se desarrollan y comunican los rumores. Uno de los primeros estudios del rumor fue llevado a cabo por Allport y Postman (1945), quienes hallaron que si los participantes del experimento describían una fotografía a alguien que no la había visto y después esta persona se la describía a otra y así sucesivamente, solo persistía el 30% del detalle original después de 5 re-descripciones. Identificaron 3 procesos asociados con la transmisión de rumores:
1- Nivelación: el rumor se vuelve rápidamente más corto, menos detallado y menos complejo.
2- Agudización: se enfatizan y se exageran selectivamente ciertas características del rumor.
3- Asimilación: el rumor es distorsionado de acuerdo con los prejuicios, las parcialidades, los intereses y las agendas preexistentes en la gente.
Estudios más naturalistas han hallado menos distorsión en la transmisión de rumores.[3]
Ansiedad y rumores
Que los rumores sean distorsionados o no, e incluso que se transmitan, parece depender del nivel de ansiedad de aquellos que escuchan el rumor. La incertidumbre y la ambigüedad aumentan la ansiedad y el estrés, lo que lleva a la gente a buscar información con la que racionalizar la ansiedad, lo que aumenta, a su vez, la difusión del rumor. Que el consiguiente rumor se distorsione o se vuelva más preciso depende de si la gente considera el rumor con una orientación crítica o acrítica. En el primer caso, el rumor se refina, mientras que en el último (que suele acompañar a una crisis), se distorsiona.
