En la década del ’50 del ’60, aparecieron una serie de movimientos que cuestionaban las formas tradicionales y los supuestos metodológicos de las ciencias sociales. La psicología de la liberación, en Latinoamérica los movimientos tercermundistas de la liberación que proponían intervenciones en la comunidad, la psicología social, la llamada sociología militante, el construccionismo social, la salud mental comunitaria, la etnometodología, el movimiento de la antipsiquiatría en Italia, el proceso de sectorización en Francia, el concepto de educación popular, proponían un saber hacer desde el compromiso político contra la opresión y la desigualdad, y generaron un movimiento de acción social comunitaria que dio lugar a lo que se llamaría psicología comunitaria.

En los Estados Unidos de América, la disciplina fue fundada por psicólogos que buscaban superar las limitaciones de la psicología clínica tradicional en la promoción de la salud mental. Estos psicólogos tenían interés en ampliar la práctica psicológica a un mayor segmento de población asimismo en superar el paradigma de daño-y-cura para trabajar sobre la base de un enfoque preventivo, por lo que la psicología comunitaria continúa siendo una de las especialidades de estudio en la psicología clínica desde la aparición del psicoanálisis (E. Jerry Phares 1992).
La Psicología Social Comunitaria es un ámbito de investigación de la psicología en el cual, el objeto de estudio son los colectivos y/o comunidades a partir de factores sociales y ambientales, a fin de realizar acciones orientadas al mejoramiento de las condiciones de vida de la gente a partir del fortalecimiento de su comunidad. La metodología que utiliza privilegia un enfoque territorial, participativo para quienes están involucrados en sus procesos de intervención, intentando generar cambios de largo plazo en los sistemas sociales en los que esos grupos están insertos.
El uso de los términos psicología comunitaria (PC) y psicología social-comunitaria (PSC) suelen significar un mismo campo profesional, en particular el nombre psicología social-comunitaria tiene su origen en la necesidad de diferenciación disciplinar percibida por los grupos de profesionales psicólogos de Centro y Sudamérica a finales de los años setenta, en lo que comúnmente ha sido denominado Crisis de relevancia de la psicología social. Como bases fundamentales de esta propuesta es posible identificar el trabajo en terreno, aplicado sobre problemas concretos in situ (en el lugar de manifestación del fenómeno social), con un carácter participativo que permite involucrar a diversos actores en un contexto determinado resguardando el protagonismo de los sectores más vulnerables en la búsqueda de sus propias soluciones, este es seguramente el aspecto que hace de la psicología social un área de estudio de la psicologia comunitaria.
